Muchos empleados empiezan su proceso de onboarding derrochando entusiasmo y poniendo todo de su parte, pero esta implicación inicial va decayendo en el transcurso de las semanas. Esto se debe a que, poco a poco, se ven atrapados en la rutina del día a día y van perdiendo el interés.
Si quieres asegurarte de que tu empresa no cae en el mismo error, sigue estas prácticas recomendadas para promover la motivación de los nuevos empleados.
Planifica el onboarding
1. Haz los deberes
El punto de partida es tener claro en qué consiste el proceso de onboarding actual. Debes saber qué aspectos del programa tuvieron mejor y peor acogida entre los empleados, y por qué.
Las herramientas de autoría de e-learning como Easygenerator incorporan encuestas NPS en los cursos, de forma que los estudiantes puedan valorarlos y compartir su opinión sobre la utilidad del curso.
2. Pregunta a las partes interesadas
Habla con empleados que hayan completado la formación de onboarding recientemente para saber qué expectativas tenían con respecto al programa, y averigua cuáles eran sus miedos e inseguridades al empezar en una empresa. Reúnete con Recursos Humanos o el responsable de L&D para conocer los objetivos del programa desde la perspectiva de la empresa.
Según las prácticas recomendadas, el programa de onboarding debe estructurarse de modo que:
- Las nuevas incorporaciones se sientan cómodas y se lleven una buena primera impresión de la empresa.
- Exponga la cultura, los valores y la identidad de marca de la empresa.
- Describa en detalle qué se espera del empleado, por ejemplo, en cuanto a normas y cumplimiento normativo.
- Presente la información esencial que debe conocer el empleado: código de vestimenta, procesos para solicitar una ausencia o excedencia, o indicaciones para llegar a la cantina.
- Determine el lugar que ocupa el empleado en la escalafón de la empresa.
- Revele lo importante que es su puesto para el buen funcionamiento de la empresa y genere entusiasmo.
Diseña tu proceso de onboarding
1. Personaliza el contenido, evita las repeticiones y escalona las acciones
Un buen programa de onboarding es aquel que se ciñe a la información relevante para el puesto en cuestión y no se pierde en informaciones superfluas o innecesarias.
Piensa si parte de la información está disponible en la intranet o el sitio web de la empresa, como las políticas de Recursos Humanos o el organigrama. Si es así, no hace falta que la incluyas también en la formación.
Las buenas prácticas de onboarding nos dicen que las nuevas incorporaciones deberían tener libertad para completar la formación a su ritmo.
2. Onboarding generado por los empleados
Uno de los recursos más eficaces, y posiblemente más inexplorados, para incorporar a nuevos empleados es recurrir a la propia plantilla. Los trabajadores actuales, además de conocer cómo funciona la empresa, son las personas más indicadas para transmitir las ventajas de pertenecer a una organización como la tuya. Anima a tus empleados a que compartan sus conocimientos y creen el contenido que consideren importante. De esta forma, conseguirás un proceso de onboarding personalizado y demostrarás tu confianza en la plantilla actual.
Pon en marcha el onboarding
1. Anticípate al primer día
Usa herramientas de e-learning —evaluaciones preliminares online, módulos de formación de onboarding o tutoriales de vídeo— para empezar a formar a los posibles candidatos incluso antes de su incorporación oficial a la empresa. Con esta iniciativa, no solo ahorrarás tiempo tras la contratación, sino que te harás una idea de cuáles son sus conocimientos y aptitudes iniciales.
2. Facilita la consulta de recursos
A los nuevos empleados siempre les surgirán dudas y dificultades con las que necesitarán ayuda; es lo normal cuando se empieza en una empresa. Por eso, es fundamental remitirlos a los recursos adecuados para que puedan obtener respuestas de forma rápida y sencilla.
Pon a su disposición una «biblioteca» online con píldoras y recursos formativos donde puedan encontrar pronto la información que necesitan para hacer su trabajo. En lo que respecta al contenido digital, procura no agobiarlos con montañas de información: es preferible presentar el contenido más relevante con titulares, viñetas y bloques informativos breves, en vez de entregarles un documento extenso con la política de la empresa. Puedes usar distintos formatos para elaborar contenido breve, conciso y ameno, como vídeos, guías breves e infografías, que son los más eficaces para crear píldoras formativas.
3. Aprovecha al máximo la primera semana
La primera semana es clave para que el nuevo empleado empiece con buen pie en la empresa, aunque es importante no saturarlo. Puedes encontrar el equilibrio perfecto con una ruta de e-learning, que no es otra cosa que una serie de módulos de formación que el nuevo empleado podrá completar a su ritmo, en un entorno interactivo y sin presiones. Estos módulos deben cubrir todos los aspectos básicos (tecnología informática, políticas y cultura de la empresa) que puede aprender por su cuenta.
4. Onboarding a demanda
Los métodos que uses para impartir el contenido repercutirán directamente en el éxito del programa de formación de onboarding. Así pues, piensa en cómo acceden a información las personas en su día a día y tenlo en cuenta al elegir el formato de la formación. Por ejemplo, quizás te interese que el contenido esté disponible a demanda y se pueda consultar en distintos dispositivos.
Cuanto más sencillo y accesible sea el contenido, más interés despertará en los nuevos empleados. Es más, con este tipo de contenido de e-learning más accesible y conciso, conseguirás que los empleados apliquen los conocimientos en su trabajo rápidamente.
5. Comparte historias personales
Aunque es probable que cierta información esté disponible en el sitio web o la intranet de la empresa, la plantilla actual es una fuente inagotable de conocimientos que quizás no estén en tu intranet.
Por otra parte, con un onboarding online, los expertos en la materia de la empresa también podrán compartir sus conocimientos. De esta forma, el recién llegado contará con una visión más exhaustiva de la organización, en vez de una panorámica general. Usa testimonios o vídeos para que sean los propios empleados quienes compartan sus prácticas recomendadas y lecciones más valiosas.
Modelos de programa de onboarding
Hay dos modelos habituales para diseñar un programa de onboarding de empleados. A continuación, te presentamos las dos plantillas correspondientes para que puedas poner en marcha tu onboarding.
Modelo de 30-60-90 días
El modelo de 30-60-90 días define una hoja de ruta clara para los nuevos empleados, es decir, qué se espera de ellos, quiénes son las partes interesadas, cuáles son las fechas clave y, en definitiva, qué tienen que hacer en sus primeros 90 días. Aquí tienes una muestra detallada de este modelo:

Modelo de 52 semanas
La mayoría de las empresas no esperan que el nuevo empleado se integre de un día para otro ni tras un mes de formación intensiva. Muy al contrario, consideran que el proceso de onboarding debe escalonarse a lo largo de 12 meses (52 semanas) para que el empleado aprenda a un ritmo lento y bien planificado.
La primera semana suele destinarse a dotar al empleado de la información y los materiales que necesita en un formato presencial. Después, se incorporan diversas actividades de formación digital que apenas interrumpan su trabajo. De esta forma, el empleado se va familiarizando con la empresa a su ritmo.

Mejora tu onboarding
1. Mejora continua
Concibe el programa de onboarding como un producto vivo y en constante cambio. A fin de cuentas, siempre se puede mejorar. La mejor manera de saber si está dando buenos resultados es preguntar a las últimas personas que lo han seguido.
Un buen método para recabar opiniones sobre el curso es incluir una encuesta NPS. Solo tienes que añadirla al final de cada curso para que los nuevos empleados valoren si les ha resultado útil.
Este tipo de comentarios te ayudará a seguir mejorando el contenido, así como a perfeccionar los futuros procesos de selección de personal y a identificar las prioridades de la empresa. Recuerda que, si consigues implicar a los nuevos empleados desde el primer día, es muy probable que su productividad sea mayor a largo plazo.
2. Observa el conjunto
No podemos esperar que alguien que acaba de entrar en una empresa domine los procesos en cuestión de días. Cualquier programa de formación de nuevos empleados que se precie acompañará a la persona recién incorporada durante el proceso y se asegurará de que el onboarding conecta de forma orgánica con las reuniones y evaluaciones de desempeño anuales.
Es justo esta visión la que genera el hilo conductor que enlaza el desempeño actual del empleado con el que demostró al entrar en la empresa. Dotar a los nuevos empleados de los recursos que necesitan para desenvolverse en los primeros días les otorgará las claves del éxito a largo plazo en tu organización.